VIA VERDE DEL CIDACOS RUTA ARNEDO - ARNEDILLO

 

Km. 19 Arnedo.

La Vía Verde se desvía del original trazado ferroviario, engullido por las calles de la localidad, y presenta una alternativa más que agradable.

A 200 metros de los antiguos talleres del ferrocarril, a la entrada de Arnedo, un sinuoso camino entre huertas nos aproxima al curso del Cidacos. En el km 20.7 llegamos bajo el puente de la carretera de Cornago. En este lugar el itinerario atraviesa un nuevo parque ribereño de 3.4 km de longitud. Desde este tramo también se tiene acceso al santuario de Vico (km 23,9). La Virgen de Vico es objeto de gran devoción en esta comarca.

Km 24,5

Finalizada la travesía junto al río retomamos el trazado del ferrocarril. Camino de Herce la vía prosigue sin presentar problemas. En el km 27 está situada la estación de Herce, reconvertida en albergue juvenil para grupos. Desde aquí la vía inicia una suave remontada. A nuestros pies, el valle del Cidacos.

Km 30.

La vía llega a la estación de Préjano, desde donde parte un ramal que conduce a la localidad de Préjano: la Vía Verde de Préjano. Superada la estación, la vía enfila el último tramo y el más espectacular: el cañón de Arnedillo. La traza, asfaltada de nuevo, cruza dos veces la angosta carretera de Préjano, pegándose a los farallones calizos de la Sierra de Préjano. En las escarpaduras del cañón vive tal colonia de buitres leonados, que ha sido catalogado como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), unos 500 metros antes de llegar a Arnedillo junto a la Vía Verde, existe un pequeño Centro de Interpretación "Mirador del buitre" habilitado para la observación de estas aves y dotado de una videocámara.

Al otro lado del puente construido expresamente para esta ruta, la vía se introduce en el segundo túnel del recorrido. 550 metros de galería perfectamente iluminados, aunque si se prefiere existe un camino en pararelo para esquivarlo.

Km 34.

La estación de Arnedillo es la última sorpresa de la Vía Verde, pues ha sido rehabilitada como piscina municipal. Frente a este conjunto, en la otra orilla del río, las humeantes piscinas de los baños termales de Arnedillo son todo un espectáculo del que se puede disfrutar libremente.